Cuentos cortos

una noche en el bar

Una noche en el bar

Hace frío. Estoy sola en el bar. Vine a tomar algo mientras despejo mi mente. Los recuerdos me atormentan. Es difícil de creer que estoy en el lugar donde decía que jamás estaría. Aun no me permito aceptar que siento aquello que dije sería inmune de sentir. ¿Es que nunca aprenderé? Años atrás ya me encontraba en una situación similar. De ella obtuve todas las enseñanzas que me dejaba y decidí que no volvería a caer en el mismo hoyo y mucho menos encariñarme con aquella piedra. Sin embargo, estoy aquí, las lágrimas luchan por salir pero me niego a llorar, me prometí a mi misma que no lloraría por nadie más, que nadie valía aquellas lágrimas; pero me siento débil, incapaz de cumplir mis promesas. ¿A quién quiero engañar? Todo este tiempo evitaba mirar mi interior porque sabía que encontraría algo distinto a lo que las personas creían que había. Me siento vacía, muy vacía. En mi defensa, la piedra lucía distinta y se asemejaba a un pan; y aquel hoyo estaba cubierto de suave césped. Justamente estaba cansada y hambrienta, y con toda ilusión me senté en aquel césped y cogí el pan; y ahora estoy aquí, lamentando aquella decisión. Es difícil explicar con exactitud el momento en que mis defensas cesaron y el veneno se extendió por mi cuerpo. Suena una música que me recuerda a él, aquellas canciones que me dedicó, aquellas que yo amé, aquellas que bailamos juntos, aquellas que ahora me carcomen. Cinco años después me hallo frente a las mismas dos opciones de caminos, pero esta vez la decisión es más difícil. Ahora estoy con años encima, mis fuerzas están debilitadas y mis ánimos temblorosos. Como primera opción tengo descansar finalmente de todo de la manera más cobarde, fallando a mi destino y a mi carácter; y como segunda opción es volver a reconstruir aquella fortaleza que me protegía, pero esta vez hacerla más fuerte, más impenetrable. De pronto se escucha Welcome to the Jungle, canción que amé en mi juventud. Hasta eso ya tomé mi decisión, mi misión aun no concluía, aun había bocas que callar y vidas que amar.

By: La Damerg.

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